EGRESO 2012

Arison González Gaete

“Sé que cuando las experiencias me son significativas, quedan marcadas con hierro y fuego en los espacios de mi alma.

Hacer una evaluación sobre lo que he vivido en estos 3 años me resulta difícil, no sólo porque evaluar es dificultoso cuando se trata de dar cuenta de elementos que en algunos casos son intangibles, sino porque ante todo, el flujo emocional derivado de las vivencias experimentadas a lo largo del camino de la escuela, es francamente significativo y además muy diverso.

Afirmo con convicción que ya no soy el mismo, afirmo con convicción y claridad que mi visión del mundo ha sido transformada por mi estar en la escuela, afirmo con confianza que gracias a mi estar en la escuela he podido desarrollar herramientas tanto cognitivas como metodológicas que me permiten ser puente entre lo divino de cada uno y nuestro estar en el mundo.

Siento profundamente que cada acto, cada propuesta, cada vivencia se realizó en un marco de mucha ética y delicadeza, doy cuenta que pude desenvolverme como realmente siento que soy, que gracias a las vivencias propuestas pude ahondar bellamente en mi autoconocimiento, donde noté, de manera sumamente natural que la vida es lo que vamos construyendo de ella, que somos responsables y que, para ello, debemos sacar de nosotros mismos lo mejor. Pude percibir y comprender las líneas fundamentales del paradigma biocéntrico que es una mirada del mundo y de la vida, que involucra una trasformación profunda de los modus de vida, que involucra un cambio en la conciencia, que sin duda se revela, de vivir y pertenecer a una sociedad profundamente enferma; con lo cual, además, se va gestando el desafío de hacerse cargo del proceso de transformación individual y colectivo.

Creo que ha sido el tiempo de mi mayor enriquecimiento existencial, donde además he conocido gente maravillosa, personas con las cuales he logrado establecer un vínculo entrañable, hermoso, verdadero y coherente. Cada módulo fue un viaje en sí mismo, un viaje a las entrañas, un viaje donde la emoción de ser se impregno en mí en cada instante, en cada momento, en cada espacio de las “casas escuelas”.

La escuela y su directora han sido una verdadera matriz de luz, ha sido un honor estar en la escuela del “amar”, con los del litoral (incluyendo directora), un tránsito que se hace huella indeleble en mi alma que además despierta a un nuevo camino gracias a ello, un camino que se visualiza y traza con el mero afán de servir y ser puente de luz en medio de la comunidad. para que podamos contribuir, cada cual con su granito de arena para la verdadera transformación que nos lleve a vivir verdaderamente la danza de la vida."

 

Alejandro Nuñez Romero

"Todo comenzó como un sueño, hace tres años atrás. Creyéndome poco el cuento de que también podría mejorar mi vida, ser mejor persona y estar en un servicio activo como Facilitador de biodanza.

Pasan los módulos y comienza a germinar dentro de mí la atención y la intención de que puedo y me la puedo.

Comienzo a sentir la biodanza, cómo se va encarnando dentro de mí y mi ser se emociona, se alegra y se siente en la nutrición  misma. Comienzo a vivir la experiencia del compartirme y tambien de sentirme compartido.

Son tantos los momentos vivídos, tantos los afectos recibidos, tantos los instantes sagrados donde pude vivenciar la experiencia de poder tocar el alma de todos y de todas, en esa profunda conección a través de las ventanas del alma.

También el haber tenido verdaderas experiencias místicas en las vivencias y, también, cuando me tocó estar desde la periferia en las vivencias de los compañeros y observar su profunda conexión y a través de ese momento sagrado, lograr emocionarme de lo sagrado que se estaba manifestando.

Puedo dar testimonio que existe un antes y un después.

Siento y pienso que estoy más grande, he crecido como persona, he aprendido a valorarme, a caminar en la vida con más determinación, con más propiedad, Ocupando un lugar en este universo por designio divino y que así es, porque es.

Me emociona profundamente los cambios y las transformaciones de mis hermanos de camino, quedándome la profunda convicción de que si ellos pudieron…yo también puedo.

Me encantó que la vida me pusiera la Escuela del Mar en mi camino y no otra escuela. Sentí el cariño, la acogida, la solidaridad, la hermandad, el que estuvieran siempre dispuestos al servicio, muchos de mis hermanos que sin ser autoreferentes, desde su silencio y donación, brillaron  como un sol.

Al terminar, siento ya la nostalgia. No habrán más módulos, no tendremos tu contención, Berta, y tengo que aprender a autocontenerme y estudiar y practicar en el día a día, la humildad, la voluntad y la disciplina. Me siento más pequeño e ignorante y con la gran responsabilidad de que en el futuro estaré relacionándome con las almas de muchos seres que estarán depositando su confianza en mí.

Siento Bertita que fuiste, serás y eres una gran maestra y una gran pedagoga. Tengo una gran deuda contigo, ya que nos entregaste amor y conocimiento y es una gran responsabilidad el que utilice de manera ética y estética las enseñanzas aprendidas.

Creo que la Escuela del Mar tiene todo lo que necesita un estudiante para aprender las enseñanzas y creo que es buena tierra donde sembrar las semillas de las generaciones que serán muchas. Cuando mires atrás dentro de algunos años, sin duda alguna, sentirás y pensarás que la obra, tu misión de vida…tuvo sus frutos.

Con amor y gratitud."

Daniel Sobino

"Recuerdo que aprendí mucho y de maneras misteriosas, conocimiento nuevo que ingresaba a mí mediante la palabra y, luego, se transformaban en relaciones y vivencias interiores. También cosas que se revelaban después de un tiempo en mi interior, luego de haber sido digeridas.

Debo reconocer que no sentí la conexión entre vivencia y teoría muchas veces, o al menos intelectualmente no la pude percibir y me costaba hacer la unión… la verdad también me cuesta hacerla ahora al crear las sesiones de la práctica.

Quien me llamó poderosamente la atención fue Ricardo Toro con su energía y expertise, quien amalgamó de manera muy dinámica y eficaz la teoría y la vivencia en la Identidad e Integración. También el módulo de Movimiento Humano con Blanca Fuentealba fue muy significativo para disfrutar el movimiento y lo encontré bastante integrado.

Ningún módulo lo encontré malo, sólo hubieron algunos que los pude recibir mejor y se destacan en mi memoria. Recuerdo sí, que -desde el gusto- no me gustó el Módulo de Psicología.

Me gustaron varios módulos que los demás criticaban: por ejemplo los de Iván que me abrieron el “mate” de una manera muy bella e importante.

Encontré genial que integraran a los lumnos para compartir sus conocimientos: Ari y Ale… además de emocionarme siento que lo hicieron maravillosamente.

Agradezco todos tus módulos Berta, que –siendo bien mal agradecido quizás- no los recuerdo mucho pero me acabo de dar cuenta que solo los viví y me pasó como siempre en biodanza que no recuerdo nada. Sin duda fueron orgánicos y quizás los más apegados a la curva: armónicos sería la palabra que podría describirlos… y parece que siempre terminé con una sensación cenestésica bien rica.

Agradezco mucho esos primeros módulos en que varios llegábamos los viernes y hacíamos algo lindo e interesante antes de comenzar el finde: las constelaciones o alguna fiesta rica… se me pasaba el módulo más largo y era muy rico.

Además, sin duda, agradezco todas esas veces maravillosas que me quedé en tu casa, extendiendo el módulo hasta lunes o martes, y pudiendo conversar exquisitamente contigo o con Ronald, decantando en aquella tranquilidad y silencio todo lo ocurrido los días anteriores.

Agradezco los módulos en que salimos de paseo a otros lugares, quebradas o piscinas calentitas… esto aportó mucho placer y riqueza a mi experiencia en la Escuela, y son una oportunidad distinta de conocernos de otras maneras entre nosotros.

Como crítica amorosa creo que muchas veces hubiese sido mejor acotar mas aún la parte teórica cuando se extendía al punto de que estábamos cansados de estar sentados… a veces sentí que en los power se intentaba pasar materia más allá de lo necesario o esencial: entiendo que los cuadernillos son largos y abarcan harta materia, pero creo que para la dinámica de escuela de fin de semana debiera ser más condensado aún y enfocado a lo esencial, pues existían diapositivas que por el poco tiempo había que pasar muy rápido y no se entendían, o al menos no en profundidad… y además se podría hacer más movida esta parte integrando de inmediato conceptos con actividades, o ejercicios de biodanza… por supuesto reconozco con agradecimiento que todo esto se realizó en muchas oportunidades y siempre se intentó: por un lado lo didáctico y dinámico, y por otro lado, el enfoque a lo esencial de lo teórico, dejando las inquietudes en los alumnos para investigar más a fondo en lo que no se pudo ahondar en el módulo.

Otra cosa que se me ocurre ahora es lo importante que es leer el apunte antes de cada módulo: pues así podemos preguntar, resolver las dudas y tener una base de información y una enmarcación para enfrentar el módulo. Creo que en ese sentido se puede creativamente hacer algo para incentivar esa lectura previa, como por ejemplo mandar tareas desafiantes para la casa que incentiven el descubrir y escudriñar el apunte en cuestión… eso sería entretenido. Habría que mandar esta tarea, eso sí, al final del modulo anterior en cuestión, para que el próximo mes lo trajeran leído. Ejemplo para el modulo de Música en Biodanza: “busquen el contenido semántico de la sinfonía nº 69 de Johann Sebastian Von Beethoven”… entonces el lumno tendrá primero que investigar que diantres es el susodicho “contenido semántico”, y lo podrá hacer en el apunte, con eso ya existirá una primera aproximación al papel y se podrá despertar su interés en él.

Se me acabó la imaginación, un beso para ti Berta."

Iris Palma

Abril 2010: Llego terremoteada, removida en las emociones, frágil y temerosa a encontrarme con lo que durante casi tres años seria gran parte de mi vida. A encontrarme con mis raíces. Descubrí nuevos amigos, hermanos y hermanas, hijos, madres y padres, volver a renacer o volver a nacer.

Llego un viernes santo, acompañada de quien sería mi gran amigo, mi gordo, mi partner Alejandro.

El miedo me ha acompañado toda mi vida, miedo a no ser aceptada, miedo a no ser amada, miedo a las diferencias y la forma que tenia de vencer el miedo era hablando, hablando mucho. Hablaba sin filtro, hablaba con ganas de ser oída, hablaba para justificarme, en realidad creo que hablaba mucho y esa era una de mis características cuando inicie el recorrido para ser Facilitadora de biodanza.

Esa noche también descubrí que uno de mis miedos estaba roto, ser la más mayor de mis compañeros “el consejo de ancianas”, apropiándose del sillón más cómodo de la escuela, esa anécdota que tanto no hizo reír fue definitivo para sanar ese miedo especial.

Recuerdo el primer módulo, donde volví a mi niñez, donde lloré mucho, donde una vez más fui a buscar esa niñita abandonada para esta vez traerla a un lugar maravilloso donde era querida, amada, el lugar que tiene dentro de mi corazón. Esa niñita que ahora es amada cada vez que viene ya no es a llorar, sino a jugar en la ronda.

La ronda de la Escuela del Mar: mirándonos a los ojos o no mirándonos para no encontrarnos con nuestros fantasmas o nuestras carencias, cuando rehuí las miradas de los que creía no me querían y buscaba ansiosamente aquellas que pensaba que sí me querían o me aceptaban. Llego a la ronda frente al mar con todo lo que en ese momento soy, y lo voy transformando sin darme cuenta, sin perder mi escencia, siendo yo misma, a mi juicio perfeccionando mi ser.

Parte de las vivencias de la escuela del mar no solo tienen que ver con lo sucedido en las clases, dentro de la casa, sino para mí también lo fueron los viajes, con los distintos compañeros con los que me relacioné. Esas dos horas de viaje en auto, casi siempre pasaron muy rápidamente, llegábamos muy pronto, tengo ese aprendizaje del viaje grabado, practicar la tolerancia, tolerar los humores, ser parte de los rumores, y las grandes conversaciones sobre nuestras vidas, nuestros dolores, el reírnos de nosotros mismos, el compartirnos en ese especio fue enriquecedor .

Otro de mis miedos era no terminar la Escuela, por cualquier circunstancia externa, internas, hacerme mis propias zancadillas, etc. fue vencida, pues ya terminé todos los módulos.

El grupo visto desde la vivencia de estos tres años, más todos mis años de biodanza, junto con la teoría: es una matriz de renacimiento y, desde este concepto, debe ser cuidado y para hacerlo debo conocerlo. Cómo lo logro, teniendo presente los conceptos de ética y estética, entregando lo mejor de mí, preparando conscientemente una clase, pero por sobre todo confiar en mis capacidades, no olvidando nunca que el facilitador está al servicio del grupo y no a la inversa. Si quiero lograr vivencias tan hermosas y profundas como las vividas en los módulos de la Escuela, tengo que entregar lo mejor de mí. Durante tres años absorbí lo mejor de los diferentes profesores y como todos los profesores han dicho estudiar viene después de recibirnos, estudiar para cada clase como si fuera nuestro examen final.

En este momento, siento mucho no haber cumplido con la entrega de los informes cada mes, mis inseguridades con el tema cognitivo y de redacción me jugaron en contra. Hoy me encuentro entregado este informe sobre la vivencia en la Escuela del Mar, estudiando, leyendo los módulos, me encontré con los apuntes de clases y observaciones realizadas en ese momento, las cuales me abren una gran ventana para mirar el aprendizaje realizado.

He sabido por nosotros los biodanzantes que biodanza trabaja cinco líneas de vivencia: vitalidad, creatividad, afectividad, sexualidad y trascendencia. Mis experiencias, logros y desarrollo de cada uno de ellos es la siguiente.

  • Vitalidad: Cuando en la teoría se dice que biodanza sana y que nuestro sistema biológico se va reparando a través de la progresividad de los ejercicios y la profundidad de las vivencias doy fe que en mí ha sido realidad, mi asma y bronquitis crónica hace mucho tiempo que no aparecen en mi cuerpo. La vitalidad no es sinónimo de salud física es la alegría de vivir, el ímpetu vital del que nos habla Rolando Toro.
  • Creatividad: Encontrarme con el artista que está dentro de mí fue espectacular. De mis manos salieron dibujos que jamás había logrado he creado poemas desde un estado regresivo y, también, desde la lucidez. Me atrevo a crear y lo disfruto. La música está dentro de mi y me transporta a lugares impensados. Estoy tan agradecida por estos regalos que me ha dado la vida.
  • Afectividad: La creación de vínculos con mis compañeros y compañeras se fue afiatando con el transcurso del tiempo, sentir que con cada uno de ellos estoy unida, no con todos de la misma manera hay una diferencia que no es “buena, ni mala” frase escuchada muchas veces desde la boca de mis directoras. La experiencia de descubrir a cada uno de ellos fue enriquecedora. los vínculos creados serán eternos. En la Escuela recibí mucha afectividad me sentí muy querida, en ése ambiente nutricio logré sacar lo mejor de mí. Los vínculos creados en las sesiones de biodanza, en los grupos semanales, en la escuela, fortalecen los vínculos creados fuera de estas instancias.
  • Sexualidad: Fue un gran tema que no abarcó sólo el módulo dedicado a esta Línea de Vivencia, estuvo presente a lo largo de toda la Escuela. Fuí progresando rápidamente, encontrándome con mis fantasmas en este tema y enfrentándolos. Cómo disfrutar un baile con un compañero o compañera, descubrir el significado del Eros indiferenciado y disfrutarlo. Una mención especial para Lily y Rodrigo, grandes maestros, grandes personas, su presencia y clase fue espectacular. La danza de la serpiente guiada como sólo ellos lo saben hacer, con progresividad, profundidad y trascendencia. Un beso para ellos, los tengo en mi corazón, gracias.
  • Trascendencia: La conexión conmigo, con el otro, con el Universo. La contemplación de la naturaleza, el silencio frente al mar, la visita de los delfines una mañana, las puestas de sol, todas esas vivencias me han hecho sentirme más responsable de cada uno de mis actos, para no dañar a los otros, para cuidar el planeta, dejar un mejor lugar de como lo encontré. La visita al santuario de los pájaros en Isla Negra, esa larga caminata a orillas de la quebrada me hizo descubrir un lugar maravilloso tan cerca de la ciudad. Estar sentada en ese lugar bajo esos enormes arboles, me hizo vivir un minuto de eternidad, que para mí es significado de trascendencia.

Querida Bertita, maestra, directora, y todos los títulos que usted tiene: Quiero darte las gracias por tu dedicación, tu paciencia conmigo, gracias por llorar juntas y también por reírnos juntas, por ceder tu espacio, tu maravillosa casa, por entregarte completa. Siento así, gracias.

Laly Cofré

Un viaje hacia el asombro.

Comencé este viaje con muchos miedos y preguntas en el cuerpo…miedo de no responder a lo esperado, de no poder vincularme con los demás, de no comprender las materias, en fin. Comencé caminando con los pies en puntas, con cuidado y temblores. De a poco me fui dando cuenta que no sé nada y que también sé mucho, que en mí existe -como en tí también- una luz que nos vincula, que pone de manifiesto nuestros potenciales y en eso nos hace ocupar un lugar único en este presente. De esta forma los ojos de mi corazón no se han cerrado, están atentos para observar lo nuevo… atentos para el asombro constante.

Agradezco tan desde el fondo, la forma nueva para mí de aprendizaje, cada vivencia atesorada en mis células no se borrará jamás, sentí todo el amor y generosidad que había detrás de cada clase, el tiempo, la sabiduría y, por sobre todo, el amor. Agradezco los acuerdos y desacuerdos que abrieron en mí un espacio para manifestar mi parecer, mi opinión y que me hicieron comprender que todos somos distintos, y desde ese lugar aprender a aceptarnos en la diferencia.

Agradezco a nuestra matríz que fue creada con puro amor y aceptación. Matriz firme, consistente, llena de miradas de almas verdaderas, la sentí tan protectora como el abrazo materno, tierra fértil en donde comenzamos a sembrar sueños verdaderos. Al Universo entero confabulo a nuestro favor, no faltó nadie.

Agradezco la hermosa idea de plasmar en nuestro cuaderno, conceptos, sensaciones, emociones, pensamientos, que quedarán como testimonio de lo vivido del cual quisiera compartir mis primeras líneas:

 “Como gotas de rocio." (Relato de mi nacimiento)

Como gotas de rocío mi alma se desprende de lo eterno para nuevamente entrar en lo eterno y desde el silencio infinito, desde el vacio, comenzar el viaje hacia la luz.”

Ahora lo leo y comprendo que podemos nacer y re-nacer muchas veces, que la vida te muestra muchos caminos y que de nosotros depende si los tomamos o no, lo importante es estar despiertos, atentos, conectados con todos y todo para poder sintonizar con la danza cósmica... Me llena de felicidad el haber escogido un sí para este camino, siento que ya mis pies no caminan en punta, que toda la tierra masajea mis pies y que no estoy sola en esto, son todos quienes formaron este hermoso núcleo de amor, junto a las gaviotas, pichones, delfines y barcos, mareas altas y mareas bajas, todos de la mano danzando al unísono, la melodía del amor.

Magdalena Paz Álvarez

Comencé la Escuela con la certidumbre de que ésta es la forma en que quiero transitar: tranquila, digna, feliz y llenita de amor. En estos tres años la Escuela abrió mi conciencia a las infinitas posibilidades de conexión, a sentir sin juicio; a escuchar mi emocionar y expresarlo en los movimientos, encontré mi propia danza interna llena de sentido.

Descubrí que soy parte del Universo, que formo parte de la sinfonía universal y tengo mi propio sonido que se funde al de todos. Todos estamos conectados, no nos podemos olvidar de los orígenes de la vida, de la capacidad de adaptarnos a diferentes situaciones, a reaprender, a reinventarse. Esto me hace recordar a Humberto Maturana y su autopoíesis, las células parecen "saber" cómo actuar.

Aprendí que todos poseemos diferentes dones y que eso hace enriquecer un grupo como el de nuestra Escuela, aprendí a aceptar y amar a personas tan distintas y opuestas, aprendí a deshacerme de las viejas estructuras que tanto limitan al ser, para abrir el corazón al calor de la afectividad. Cuando somos tocados sutílmente por la energía del amor no hay barreras, se aprende a abrazar con todo el ser. El otro ejerce en mí una poderosa influencia para aceptarme y profundizar en mi propio conocimiento.

En la Escuela aprendí que ver la luz brillar en la mirada del otro, es un bálsamo para el alma, es un abrazo silencioso y supremo, aunque no haya contacto físico, estamos conectados absolutamente. Ver la luz en la mirada del otro en la ronda, me lleva a encontrarla en otras personas fuera de biodanza, en la ronda del día a día. Ver lo más bello del otro conecta y eleva.

Aprendí que más vale el silencio a una palabra dolorosa y que nada cuesta acariciar con las palabras. El hecho de hacer el seminario me llevó a investigar y profundizar en el lenguaje, la importancia de la palabra dicha a tiempo y con dulzura, puede sanar.


La música es la clave en biodanza, por eso es importante darse un tiempo de escucha para sentir qué despierta en mí. Aprendí que las vivencias son tremendamente sanadoras, que se van creando nuevas conexiones neuronales; por eso es tan importante hacer hincapié en ir a todas las sesiones para que sea reparador. También aprendí que el ritmo es parte esencial de la vida y se puede re-aprender.

Mi amor propio creció y aunque tenga mil mariposas revoloteándome en mi guatita, sé que me la puedo. Quiero ser Facilitadora de biodanza para que muchos corazones se abran, para expandirme y crecer y, así, otros puedan también hacerlo.

Hoy siento que mi caminar es más decidido, ya no tengo apuro, voy al ritmo vital de la trascendencia, danzo mi propia danza, encontré la integración de mi propio mundo al mundo en su totalidad, a través de biodanza.

Lissette Olivares

El significado de haber estado en la Escuela del Mar.

Ha sido la visita a las profundidades del mar, de mi corazón, el de mis compañeros y de la humanidad en alguna medida. De descubrir lo que no había visto y lo que estaba tapado, esa mágia, esa agua que sólo acoge, sin juicios, sin peros.

Comprobar que el amor es un verbo. Que la manada de la que soy y seguiré siendo parte, somos amor.

Berta querida – amada, definitivamente tu toque personal y énfasis de evocarse a la vivencia y entender desde ahí todo ese montón de papel, que a veces confundía o desorientaba con palabras científicas o procesos químicos biológicos, desconocidos y específicos. Los logré entender gracias a tu simpleza, a hablar desde el lenguaje de bio-danza (de la danza de la vida) de hablar de nosotros ex-poniéndonos, desde nuestra belleza y humanidad, creando así un nidito de honestidad, compenetración y entrega absoluta.

Siento fuertemente en mi corazón que esta Escuela es muy especial. A pesar de los conflictos, cambios, etc. sentí, siento y seguiré sintiendo de seguro mucho amor en la mirada de cualquier compañero cuando me lo encuentre, porque alguna vez nos vimos desde ahí, del corazón.