HISTORIA (1924-2010)

Rolando Toro, chileno, psicólogo, antropólogo, poeta, artista, nace en Concepción el año 1924. Alrededor de los años 60, mientras imparte la cátedra de antropología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, estimulado por los efectos de la música en los seres humanos, inicia las primeras investigaciones que posteriormente lo llevarán a desarrollar el Sistema Biodanza. 

Durante el año 1979 comienza la expansión del Sistema en Latinoamérica con la fundación del Instituto de Biodanza en Brasil. Ese mismo año viaja a Italia diseminando la semilla de Biodanza, creando las Escuelas en Europa. En 1989 vuelve a Chile e inicia la International Biocentric Foundation, IBF, desde donde supervisa y acompaña a las Escuelas de Biodanza del mundo en los cinco continentes. Gracias a esto, los profesionales del sistema tienen la posibilidad de desarrollar su labor en cualquier parte del mundo.

Rolando Toro pertenece a una generación de talentosos innovadores chilenos, como Maturana, Naranjo, Varela, Jodorowsky entre otros, que han aportado a un Bien Estar en el mundo, a recuperar la sacralidad de la vida perdida en nuestra bélica civilización.

En palabras de Rolando, "La existencia humana se organiza en torno al amor", desde allí propone un sistema basado en una metodología de extrema prolijidad y eficacia, cuyos elementos integradores buscan generar vivencias armonizadoras. 

La música es un componente fundamental que, seleccionada minuciosamente, potencia situaciones de encuentro en un contexto enriquecido. Mientras la vivencia propicia la certeza orgánica, armonizando el ser en un continente colmado de afectividad, respeto y armonía.

Todo este ambiente enriquecido procura el desenvolvimiento de nuestros potenciales afectivos, logrando un Bien Estar integrado y recuperando la sacralidad y el goce por la vida.

ROLANDO EN UN TALLER DE BIODANZA

”POR UNA CONCIENCIA MUNDIAL SOBRE LA PAZ”

 

 La evolución del hombre tiene una vertiente biológica de creación de vida y una

vertiente cultural de creación tecnológica. Estas dos formas se fueron separando

a través de los siglos.

La situación actual de nuestra civilización nos conduce a una cultura de muerte.

Nuestro tiempo se caracteriza por el signo de Caín: el asesinato, la guerra,

la destructividad, la depresión y el sufrimiento de millones de seres humanos.

La omnipotencia del poder y del dinero es tan fuerte que para muchos ya parece

una condición propia de la naturaleza del hombre.

 

PERDIMOS EL PARAÍSO EN LA TIERRA; EL ACCESO AL AMOR Y A LA ALEGRÍA DE VIVIR.

 

El deterioro progresivo de la afectividad y de la conciencia ética representa una

tragedia antropológica, que pone en peligro la supervivencia de la especie.

La inteligencia abstracta se disoció de la afectividad. En la atmósfera cotidiana no

sólo respiramos el aire contaminado, sino también la soledad, el miedo y la violencia.

Perdimos la sacralidad de la vida, por primera vez en la historia estamos

concientes de que vivimos en una civilización enferma.

Frente a este estado de cosas, la comunidad de Biodanza

constituye la conciencia viva de nuestro tiempo.

 

TENEMOS LA MISIÓN DE DEVOLVER AL MUNDO SU DERECHO AL PARAÍSO.

 

Esta misión parece una quimera, sin embargo se realiza día a día, en el proceso

de transmutación afectiva, en el imperio del corazón misericordioso.

Estamos haciendo un llamado a todos los hombres y mujeres de la Tierra

para unirnos y realizar juntos la danza de la vida, abriendo espacios de felicidad.

Los esperamos a todos llenos de amor y esperanza.

 

ROLANDO TORO ARANEDA